martes, 10 de febrero de 2009

"APRENDIZAJE Y COMPETENCIAS".

¿El aprendizaje es tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
No, el aprendizaje no puede considerarse trivial, simple y sencillamente porque es un proceso necesario y natural en todo ser humano, desde que nace y durante el transcurso de su vida, en algunas etapas más que en otras y de muy diversas formas, puede darse en condiciones formales o informales pero siempre está aprendiendo.
No todo el aprendizaje puede ser medible, por ejemplo, en el caso de los valores, no se puede medir cuántos ni cuáles son los que tienen los alumnos con exactitud, sin embargo como asignatura se le tiene que asignar un resultado como calificación, incluso aún aplicando un examen o trabajos no garantiza que un 8 o cualquier otra calificación nos indique el conocimiento o aprendizaje que el alumno ha logrado durante un curso o parte de el por ello debemos ser muy cuidadoso y tratar de ser lo más justo con los alumnos al momento de asentar resultados definitivos, no puede tomarse como base una serie de simples preguntas, se debe medir con objetividad y contemplar las actitudes, habilidades y destrezas de cada uno de ellos.

¿Qué concepciones de aprendizaje nos parecen congruentes con el enfoque por competencias y por qué?
En el enfoque por competencias, considero que entran en juego varios conceptos de aprendizaje:
a) El aprendizaje por descubrimiento: en este tipo de aprendizaje se busca que el alumno experimente sobre la realidad, los contenidos curriculares de la asignatura que impartimos tratan de enlazarse a través de diversas actividades con la vida cotidiana del alumno y su entorno económico.
b) Aprendizaje significativo: en la elaboración de las secuencias didácticas, se contempla un aprendizaje no memorístico pero significativo, en primera instancia en la fase de apertura se integran actividades de recuperación de conocimientos previos para enlazarlos posteriormente con los nuevos conocimientos, por lo que los aprendizajes deben resultar de interés y utilidad para el alumno.
c) Constructivismo: Los estudiantes de bachillerato encajan en la etapa de las operaciones formales de Piaget, al lograr aprendizajes significativos, de interés y de utilidad el estudiante los relaciona con su entorno, toma los saberes previos y los transforma en nuevos conocimientos.
d) Socio-constructivismo: En el aula se da constantemente la interacción social entre iguales y con el maestro o viceversa, se presenta el trabajo colaborativo en caso del trabajo en equipo así como compartir conocimientos frecuentemente.
En las actividades de una planeación por competencias puede darse el caso de conjuntar varias concepciones de aprendizaje según considere el docente con base en el contenido temático de la asignatura y la transversalidad con las demás que integren su plan de estudios.

2 comentarios:

  1. Maestra Bertha:
    Agradezco tu invitación, tu trabajo tiene aportaciones muy valiosas y sobre el constructivismo me gustaría un comentario:
    Ciertamente esperamos en nuestros alumnos un desarrollo psicológico suficiente en los esquemas de razonamiento formal que les permita transitar por la EMS con éxito. En mi plantel, el CBTis 93 de Cárdenas, Tabasco, hicimos un análisis en 2003 para conocer cuántos de los alumnos de nuevo ingreso habían arribado al razonamiento formal. ¿Resultado? Menos del 2%. Creo que este es uno de los factores que se están atendiendo en los planteles de la enseñanza básica, he tenido la oportunidad de tratar con el material de primeria y secundaría y me parece que el enfoque es excelente procura el desarrollo psicológico de los muchachos pero algunos profesores no comprenden la manera en que se debe trabajar con los materiales, hay ocasiones en que las actividades en equipo de iguales las dejan como tarea para la casa. Yo creo que el compromiso y la formación de profesores de todos los niveles es de gran importancia para lograr un avance sustantivo de la RIEMS. Vamos por buen camino. Recibe saludos afectuosos

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  2. En este esquema lógico, la planificación asegura la previsión de lo que después se llevará a cabo, la ejecución comporta el desarrollo de las previsiones y, finalmente, el control viene a comparar las realizaciones efectivamente desarrolladas, con las previsiones iniciales.
    Este modelo de gestión es racionalmente impecable, pero para la gestión de los asuntos sociales y, particularmente, de los educativos, resulta rígido y excesivamente formalizado. Con ello queremos decir que las peculiaridades de la acción educativa nos aproximan a una realidad viva e interactiva. La pretensión de reducir la realidad a este esquema formal de gestión resulta poco útil. Cuando se intenta aplicar de una manera sistemática, a menudo se producen efectos poco prácticos y de escasa utilidad, sin olvidar la pérdida de tiempo y la frustración de los educadores que intentaban acomodar su acción a las previsiones y ritmos que fijaban sus planificaciones

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