Cómo muchos docentes, yo no tenía contemplado en mi vida profesional desempeñarme en éste ámbito. Cuando estudié la preparatoria elegí la especialidad en Contabilidad, mi idea era continuar en el Tecnológico de Chetumal, Q. Roo y hacer la carrera en Contaduría Pública, sin embargo, por azares del destino no se concretó mi proyecto e ingresé a laborar en una institución bancaria durante 4 años aproximadamente. Al poco tiempo se me presentó la oportunidad de estudiar la Licenciatura en educación Preescolar pero no la pude terminar, con lo que había avanzado (2 años) me contrataron en una escuelita particular; al año aproximadamente se abrió una Escuela Normal Superior en Cancún, no lo pensé mucho e inicié la Licenciatura en la Especialidad en Español, cómo ya empezaba a conocer gente del medio educativo me invitaron a trabajar en una escuela de Sistema Abierto para impartir las asignaturas de Literatura y Taller de Lectura y Redacción, ¡en nivel preparatoria! El primer día de clases, y en el primer grupo que me correspondía, me topé con la sorpresa que la mayoría de los alumnos era gente mayor que yo, ese día sentí que sudaba por todos lados, fue el día más traumático de mi vida, a pesar que había preparado mi sesión lo mejor que pude, pensé que le iba a dar clase a un grupo de adolescentes y no fue así, a pesar de todo lo que sufrí lo superé y me adapté, luego me ofrecieron trabajo en otra escuela del mismo sistema pero con más horas, para ello le había pedido consejos a mis maestros de la Normal Superior y aplicar algunas de sus estrategias de clase.
Al siguiente ciclo escolar me logré colocar en una secundaria particular del sistema escolarizado, allí sí trabajé con adolescentes, un tanto caprichosos pero pude hacerlo, tenía año y medio en esa escuela cuando un maestro me ofreció cubrir una licencia en un Colegio de Bachilleres, ¡ya no me asustó el reto, me sentía con mayor confianza!, trabajé con ellos un semestre y surgió la oportunidad de trabajar para el CECyTE en un colegio nuevo, en donde tengo ya casi 6 años de antigüedad y déjenme decirles que este subsistema estaba iniciando prácticamente en el Estado y por ser plantel nuevo nos tocaba lo peorcito que había, alumnos rechazados de otros planteles, recibíamos alumnos que debían materias, de conducta no muy buena que se diga, muchos de ellos que por su aspecto hasta daban miedo, pero al conocerlos te das cuenta que no son tan malos como parecen. Ahora ha cambiado ya estamos entrando en la elección de los estudiantes.
Me siento muy satisfecha de esta profesión, en esta institución me han dado capacitación constante, y considero que esta es mi verdadera vocación, me gusta trabajar con los jóvenes, afortunadamente creo que a los muchachos les agrada mi forma de trabajo, me ha dado mucha satisfacción que hagan comentarios positivos (obviamente no somos moneditas de oro y no todos hablan bien), he procurado prepararme lo más que he podido en mi asignatura, recientemente terminé la Maestría en Español. Al terminar cada semestre les pido confronten las expectativas que tenían al inicio y lo que resultó al final en cuanto a sus aprendizajes y en que acerté o fallé como maestra. Algunos alumnos son más que sinceros y me hacen ver mis errores, duele pero se buscan alternativas de trabajo.
Mi trayectoria como docente me ha traído satisfacciones profesionales y económicas, pero no deja de ser importante mencionar que de vez en cuando se perciben insatisfacciones, tales como el no poder evitar muchas veces la deserción de alumnos, que desgraciadamente, en esta ciudad, se da en un alto porcentaje por los crecientes problemas sociales, alumnos que por no encontrar un espacio en el colegio de su preferencia y por no estar un año sin estudiar, se ven obligados a permanecer en una institución y cursar una carrera que no eligieron, sino porque era la única que tenían a disposición o que la Secretaría de educación Pública les asignó.
Cuando los alumnos se ven inmersos en dicha situación y otras de las cuales les podría hacer un enorme listado, empiezan a faltar constantemente, no cumplen con tareas o ya de plano dejan de asistir, es cuando me siento impotente por que ya no está a mi alcance la solución.
Ser docente, ha sido hasta ahora toda una Odisea en mi vida.
Saludos a todos y éxito
domingo, 14 de diciembre de 2008
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